Antes de cualquier otra relación en tu vida, existió esta: el vientre que te gestó y el origen que te dio la vida. Este espacio te invita a reconocer, con honestidad y sin culpa, qué tanto de ese primer vínculo —con tu madre y con tu padre— sigue hoy sin resolverse dentro de ti.
Desde la mirada sistémica de Bert Hellinger, el vientre materno es el primer lugar donde perteneces — el primer sistema del que formas parte, mucho antes de tener palabras para nombrar lo que sientes. Ahí se graban tus primeras impresiones sobre si la vida es un lugar seguro, si eres bienvenido o bienvenida, y si puedes confiar en recibir.
De ese origen nacen también tus dos primeros vínculos: con la madre que te gestó y con el padre que te engendró. De ellos aprendiste, sin saberlo, cómo se ama, cómo se recibe, cómo se pertenece y cómo se ocupa un lugar en el mundo. Cuando algo de esos vínculos quedó sin resolver —una herida, un silencio, una expectativa incumplida— suele seguir actuando hoy, de forma inconsciente, en tus relaciones, tus decisiones y tu forma de estar contigo mismo o misma.
"Regresar al vientre" no es volver al pasado para quedarse ahí: es volver con conciencia, para reconocer lo que sucedió, honrarlo, y soltar lo que ya no te corresponde cargar.
Este taller también hace parte de la Jornada Campestre (pasadía), junto con Chi Gong, el Taller Reconocer TE y Alimentación Consciente.
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Reconocer un conflicto no resuelto con tu madre o tu padre no es cómodo, pero es el primer paso para dejar de repetirlo sin darte cuenta. En el taller trabajamos ese reconocimiento con acompañamiento, cuerpo y ejercicios sistémicos de reconciliación.
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